Tapachula, ciudad de migrantes
Tapachula, la ciudad tropical enclavada en el Soconusco, en el bello
estado de Chiapas y que es frontera con Guatemala, desde siempre ha sido ciudad
de inmigrantes. Fue colonizada por alemanes que llegaron a sembrar café, a
estas fincas llegaron gran cantidad de guatemaltecos a trabajar en ellas y, en
su tiempo, Lázaro Cárdenas repartió esas tierras a los trabajadores. Existe una
colonia china importante, al grado de que a la pregunta de cuál es la comida
típica de Tapachula, además de la sopa de Chipilín con bolita se dice que es la
comida china. En la zona también hay una colonia japonesa, de buenas
dimensiones, además de españoles, y gente del norte que llegó con el algodón y
muchos de ellos se quedaron.
Hasta antes de las últimas invasiones de migrantes, la
mayoría de ellos eran guatemaltecos, ellos se dicen “chapines”, que era el
nombre de un tipo de zapatos que producía un andar muy característico, para
nosotros son “cachucos”, mote que para algunos es ofensivo, pero que cada uno
tiene su interpretación de que significa. La gran mayoría de los pobladores de
Tapachula, tiene o un pariente cachuco o viene de allá. Los guatemaltecos son
los jardineros, los peones agrícolas, los mecánicos, los que venden tortas y
hot-dogs (con jamón), un sinfín de ocupaciones y se quedaron para vivir entre
nosotros, algo similar a lo que pasa con los mexicanos en California o en
Texas. En lo general son buenas personas y convive uno con ellos con una gran
naturalidad.
También los hay hondureños, “catrachos” por aquello de un
general Florencio Xatruch, quien comando un ejército de centroamericanos en
contra de filibusteros norteamericanos, y a sus huestes les empezaron a decir
catrachos que fue una variación por decirles Jatruchos. En general los
hondureños no tienen buena fama, muchos llegaron huyendo de la violencia y de
la pobreza, siendo San Pedro Sula una de las ciudades considerada de las más
violentas del mundo.
Aquí se ve el fenómeno Mara Salvatrucha, se sabe que
originalmente se inició con salvadoreños, que en Los Ángeles se unieron en
pandillas para defenderse de las pandillas de mexicanos y que la migración los
trajo de regreso a Centroamérica y los fue dispersando. Aquí en Tapachula el
gobierno tuvo que intervenir para ponerles un alto, parte de la estrategia que
utilizó fue la de dejar de sacarlos en los periódicos, ya que para ellos eso
significaba poco menos que un diploma.
A una mesera le pregunté qué por qué les decían
“guanacos” a los salvadoreños, y me dijo que no me podía decir: que no era algo
bueno, las explicaciones van desde el camélido andino hasta el árbol de
guanacaxtle.
También existen nicaragüenses, que son los menos, me decía
un agente de migración que uno de cada cien personas que agarraban
era “nica”, y no me explicó las razones.
En una ocasión que fui al aeropuerto de Tapachula a dejar a
un pariente, estaban pasando a la sala de abordar un grupo de negros con
vestimentas típicas, las mujeres llevaban una especie de turbantes de la misma
tela del vestido, y le pregunté al agente de migración que de donde
eran, revisó sus papeles y me dijo un lugar que ni me acuerdo y en su momento
no supe ni en que parte de África estaba.
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